jueves, 28 de diciembre de 2017

PARTIJAS NO-UNÁNIMES "A LA GALLEGA"



 Algunas cuestiones discutibles y algunas opiniones francamente mejorables:

--¿Cuántos y cuáles deben intervenir? La ley (294 y ss. LG) dice que deben intervenir al menos dos “partícipes” que representen una cuota de más de la mitad del haber partible. O sea, no hay duda de que pueden hacer la partija dos herederos, si en total son tres por igual, tres sobre cuatro, etc., ya que representarían “más de la mitad”; y que no podrían hacerlo uno sobre dos o dos sobre cuatro, ya que representarían “la mitad justa”. El caso controvertido es si el viudo/a usufructuario, sea de cuota vidual, sea de totalidad, hace mayoría. Por ejemplo: ¿uno de los dos hijos herederos a partes iguales, más la viuda usufructuaria, pueden partir por sí solos, prescindiendo del otro hijo? La respuesta debe ser SÍ porque la Ley (295) ha evitado la palabra “herederos” a la hora de conformar la mayoría, señalando que son los “partícipes” los que están facultados para hacer la partición. Esa palabra, “partícipes”, remite a las normativa de la comunidad de bienes, por ejemplo en el art. 406 CC, y significa “los que participan en una comunidad” en la que, indudablemente, también participa el viudo usufructuario, sea de cuota legitimaria, sea de totalidad. El cambio de término legal nos indica que el legislador ha previsto que el viudo/a sume para hacer mayoría.

--El latazo de los plazos: El sorteo requerido (entre 5 peritos) no podrá realizarse hasta que hayan transcurrido 30 días hábiles de la última de las notificaciones y 60 días hábiles desde el requerimiento al Notario. Muchos dudan si son 60 o 90 (60+30).

A mi juicio son 60, siempre que queden cubiertos los 30 desde la última notificación. Una forma aceptable de redactar el requerimiento inicial puede ser: “El sorteo de partidor se celebrará el día x, es decir transcurridos 60 días hábiles del presente, siempre que para entonces hayan transcurrido 30 días hábiles desde la última de las notificaciones o publicaciones, procediéndose en caso contrario, a la notificación de nuevo señalamiento de fecha que cumpla dicho requisito. Las actuaciones se suspenderán si se notificare en plazo la opción por la partición judicial en los términos legales”.

--Notificación a los no-promotores de la partija: Mucho ojo si residen en el extranjero, Comunidad Europea incluida: una Resolución de la DGRN viene a exigir que dicha notificación se practique vía auxilio diplomático, judicial o notarial que, como no funcionan en la práctica, la convierten en imposible. En la duda, haz siempre las publicaciones (BOPA, Tablón Ayuntamiento, Periódico), sobreentendiendo que “no existe domicilio conocido a efectos de notificaciones”. Como ese es un expediente lamentable, puesto que esas publicaciones no las lee nadie, lo ético además es notificar a la persona por los medios previstos en las leyes del País de que se trate. Por ejemplo, en el Reino Unido, la comprobación de la recepción se efectúa vía internet, que indica la persona receptora, la hora y el minuto. Mejor que aquí.

--La Ley tiene dos erratas patentes:

Una: En el art. 306, donde dice que la escritura de Partija la suscribirá el partidor designado y en el caso del art. 303, “los partícipes que representen la mayoría calificada (sic)”. Se refiere a la mayoría cualificada del 75%, que permite prescindir del principio de homogeneidad de los lotes: en tale casos suscribirán la Partija tanto el perito como los miembros de dicha mayoría. El asunto es que eso lo regula el art. 304, por lo que la remisión al 303 es errónea.

Dos: Dice el art. 307 que, una vez realizada, el Notario notificará la Partija a los ausentes conforme a los arts. 295 y 296. El art. 295 no dice nada sobre notificaciones: la remisión, evidentemente, se refiere a los arts. 296 y 297.

Para terminar, abundaré en la opinión de que la principal ventaja de la partija inunánime “a la gallega” es que permite elegir despacho profesional a diferencia de la regulada en el derecho común, que obliga a seleccionar aleatoriamente al perito, extrayendo su nombre de una lista oficial.

jueves, 21 de diciembre de 2017

AUMENTAR O REDUCIR METROS A LA FINCA

 
Sanxenxo
Pregunta a Enrique Rajoy:
Soy titular de una finca escriturada y registrada con 1.000 metros cuadrados, pero catastrada con 1.080 m2, siendo la superficie real de 1.100 m2. ¿Puedo escriturar la venta constando ya los 1.080 metros cuadrados del catastro y que todo quede en regla?

Respuesta: Sí.

El AUMENTO Y/O DISMINUCIÓN DE LAS FINCAS está regulado por el artículo 201 de la Ley Hipotecaria; si te animas a leerlo te aconsejo empezar por el final (el punto 3) y no por el principio (el 1), es decir ir de lo fácil a lo difícil.  Este artículo nos presenta una ESCALA RICHTER DE GRADOS de dificultad para la constatación (mediante escritura o acta registrables) de las diferencias de cabida en las fincas. Estos son:

GRADO UNO.-Cuando la diferencia no exceda del 5% de la cabida inscrita, se considera rectificación y no hace falta ninguna justificación. O, sea hasta +/- 50 metros en una finca de 1.000.

GRADO DOS.-Cuando la diferencia no exceda del 10% de la cabida inscrita, hay que acreditarla mediante certificación catastral descriptiva y gráfica georreferenciada (la obtiene el notario por internet). O sea hasta +/- 100 metros en una finca de 1.000. Si la catastral certifica 1.080, no hay problema a adaptarla a eso, sea en la escritura de venta; sea en Acta anterior o posterior que otorgue el vendedor o el comprador.

GRADO TRES.-Cuando la diferencia no exceda del 10% de la cabida inscrita y no se pueda acreditar con certificación catastral, por no estar ajustada a la realidad, hay que instar en el notario el expediente de representación gráfica alternativa. El acta incorpora un plano técnico, ajustado a las coordenadas y a la cartografía catastral y exige notificar a los colindantes, para que en plazo de 20 días aleguen lo que les convenga. Si no hay oposición ni dificultades técnicas, la alteración catastral se realiza en plazo de 5 días, de modo que el notario ya incorpora en el documento público la certificación catastral rectificada, procediéndose como en el grado 2º. O sea, se pueden alcanzar hasta 1.100 metros en una finca de 1.000, con una espera que no debe ser superior a dos meses. Se acelera si consigues que los colindantes comparezcan en el notario.

GRADO CUATRO.-Cuando la diferencia exceda del 10% de la cabida inscrita existen dos expedientes de carácter garantista, basados ambos en certificaciones de Registros públicos, notificaciones a interesados –que no deberán manifestar oposición justificada- y publicaciones en Diarios oficiales. Las 2 alternativas son: O, por vía notarial (el 201.1), o por vía Registral (art. 199LH, supuesto en que quien notifica es el registrador). Ponte en los tres meses. En todo caso debe acompañarse al documento notarial la representación catastral o la “alternativa”: no se puede registrar lo no catastrado.

 GRADO CINCO.-Los grados 1º, 2º y 3º requieren que el registrador no albergue dudas sobre la modificación, considerándose problemática la reiteración de rectificaciones o la manifestación exacta de superficie con motivo de divisiones o segregaciones. De darse alguno de estos factores de duda, las rectificaciones de hasta el 10% deberán tramitarse conforme al grado 4º, es decir el expediente del 201.1 (notarial) o 199 (registral).

GRADO SEIS.-Si en cualquiera de los 5 grados anteriores se manifiesta la oposición justificada de colindantes, titulares o interesados, deberás acudir al Juicio declarativo donde el Juez, tras escuchar a las partes, decidirá lo que proceda. Ponte en años.

En resumen, en principio no hay problema para aumentar sobre la marcha la cabida de una finca de 1.000 metros cuadrados hasta los 1.080, si eso es lo catastrado (no excede del 10%). El propio notario, que tiene obligación de obtener la catastral georreferenciada vía internet, incorporará la operación a la compraventa. O, si se prefiere, también puede hacerlo el vendedor o el comprador por Acta anterior o posterior a la compraventa. Tampoco debe haber problema en llevarla hasta los 1.100 metros cuadrados reales, aun no catastrados, (no excede del 10%), instando en el notario el procedimiento “alternativo” y siempre que no se opongan los colindantes. Si el aumento o reducción de cabida que exige la realidad supera el 10% de la inscrita, puedes acudir a los expedientes de Jurisdicción Voluntaria (el notarial o el registral) o, de existir oposición, al Juicio correspondiente.

martes, 19 de diciembre de 2017

OLVIDARSE DE LA LEGÍTIMA

Foto: Mercedes Rajoy

Pregunta pública a "Formulario de Contacto": Quiero instituir heredera universal en pleno dominio (no sólo en usufructo) a mi esposa pudiendo vender, hipotecar, operar en banca y, en general, hacer lo que quiera con todos los bienes tanto privativos como gananciales, pero me parece muy feo poner en el testamento que dejo a mi hijo la legítima. Me gustaría saber como puedo hacer el testamento sin que aparezca que le dejo a mi hijo la legítima.

Respuesta:

Muy sencillo; haciéndolo. Haz un testamento en el que otorgas lo siguiente: “Instituyo heredera universal de todos mis bienes, derechos y acciones, en pleno dominio, a mi esposa doña Emilia Pardo Bazán”. Y ya está, si eres gallego no hace falta que pongas nada más aunque tengas hijo/s. La legítima no la dejas tú, la deja la ley ya que los hijos no son herederos: son acreedores ordinarios de un cuarto del líquido hereditario, como si le debes al Banco de Santander.

¿Cuál sería el efecto de ése testamento? Pues que se le debería la legítima al hijo, lo mismo da que se lo pongas por escrito, que no se lo pongas. En efecto, dice el art. 258 de nuestra ley que la preterición (significa: no decir nada sobre la legítima) intencional de un descendiente no afecta a la validez del testamento y que “el legitimario sólo tendrá derecho a percibir su legítima”.

La cosa viene de la diferencia entre preterición “intencional” (a propósito) y “no intencional” (sin querer). La típica preterición “no intencional” es cuando al cabo de 10 años de tu muerte extraen del nicho un huesecito y determinan que tenías un hijo del que no sabías. La ley supone que, de haberlo sabido, le hubieras querido y, en tal caso (preterición no-intencional), anula la institución de heredero.

Por eso debe quedar claro que lo que haces, lo haces “a propósito”, no porque te hayas olvidado de que tienes un hijo. Pero la propia estructura del testamento ya lo deja suficientemente claro: este consta de una parte “Expositiva”, donde constan los “Datos de filiación” (EXPONE: I.-Ser natural de Sanxenxo, hijo de Ginés y Rosalía, nacido el 1 de enero de 1.953; II.-Hallarse casado con doña Emilia Pardo Bazán de cuyo matrimonio, único contraído, tiene un hijo llamado Camilo; III.-Regirse su sucesión por el derecho de Galicia); y una parte “Dispositiva” u otorgamiento (Esto expuesto, OTORGA: “Instituyo heredera universal de todos mis bienes, derechos y acciones, en pleno dominio, a mi esposa doña Emilia Pardo Bazán”). Por eso digo que en el testamento normal, si no citas en el OTORGA a tu hijo/s, ya queda bastante claro que la preterición es intencional, porque antes los has reconocido en el EXPONE. Si eres un preocupado y quieres que quede hiperclarísimo que la preterición es intencional, puedes completar así el expositivo II: “II.-Hallarse casado con doña Emilia Pardo Bazán de cuyo matrimonio, único contraído, tiene un hijo llamado Camilo, siendo intencionales las disposiciones que otorga sobre sus citados parientes”.

Habitualmente en estos casos de institución plena al cónyuge, al hijo se le nombra heredero de repuesto que en derecho se llama “heredero sustituto”. Quiere decir que nombras heredera plena a tu esposa y, si te sobrevive, ella dispone como le venga en gana. Pero si ella muere antes que tú, renuncia o es incapaz de heredar, en tal caso hereda el “sustituto”, o sea el hijo. En tal caso la “Parte Dispositiva” diría algo así: “OTORGA: 1º.-Instituyo heredera universal de todos mis bienes, derechos y acciones, en pleno dominio, a mi esposa doña Emilia Pardo Bazán. 2º.-Sustituyo a mi esposa y heredera por mi hijo don Camilo”, donde también podrías colgar lo de la “intencionalidad”.

Supongo que tienes claro que en el testamento que propones el hijo podría reclamar a tu esposa el cuarto del valor líquido en cualquier momento. Existen medios para atemperar eso, en especial cuando los hijos son comunes, como el gravar en usufructo la legítima y otros expedientes que no vienen al caso.

Existiendo una disposición tan fuerte a favor del cónyuge, a veces lo justo es que sea recíproca, es decir, tú la nombras heredera plena a ella y ella te nombra a ti, la cual si se otorga en un testamento común para ambos esposos (mancomunado) obliga a notificar al otro, si uno de ellos cambia de idea.

lunes, 18 de diciembre de 2017

PISO DE SOLTERO CON HIPOTECA DE CASADOS




Las Palmas "vieja"

Pregunta a Enrique Rajoy: Piso propiedad de uno sólo de los novios que van a contraer matrimonio, el cual lleva años pagándolo con un préstamo hipotecario. Se quiere saber en qué porcentaje lo hará suyo el otro, si, tras la boda, se sufraga el préstamo con fondos gananciales.

Respuesta:

Me hablas de un piso que titula tu prometido, gravado con un préstamo hipotecario y preguntas en que porcentaje pasaría a tu nombre si lo seguís pagando con fondos gananciales tras el matrimonio. La respuesta es en ninguno: si el piso está a nombre de tu novio, aunque ahora os caséis y lo paguéis con fondos matrimoniales o, incluso aunque lo pagases tú sola, seguirá siendo figurando a nombre de él hasta que se muera.

La clave está en la diferencia entre “derechos reales” (del latín “res” que significa “cosa”, o sea “derechos de cosas”) y “derechos personales”. Los derechos reales son rígidos, para evitar los pleitos perpetuos: tal como se adquiera una cosa, así será para siempre. Si se adquiere de soltero, es privada aunque uno luego se case. Si se adquiere de casado con fondos en todo o en parte gananciales, pues es ganancial (en todo o en parte) y, si uno luego se divorcia, sigue siendo “ganancial en liquidación” hasta que se liquide.

Los derechos personales, por el contrario, son flexibles, y se adaptan al caso concreto. Consisten en relaciones económicas, o sea “me debes x euros”. Si te casas en las condiciones que me dices, tendrías derecho a ser indemnizada, de disolverse el matrimonio, con el importe de lo que hubieses pagado: de haberse hecho el pago con dinero ganancial, de la mitad. Es decir, valga el caso, de 35.000 euros. Eso, porque serías una poseedora de buena fe; y la típica posesión de buena fe es la del matrimonio. Pero el piso seguiría titulándolo tu futuro marido, te pongas como te pongas.

La solución es muy fácil si existe voluntad. Basta otorgar una escritura pública de “aportación a la sociedad de gananciales” que está exenta de impuestos. Se calcularía el valor de lo ya pagado por tu prometido, pongamos 30.000 sobre un piso de 100.000 y este retendría el porcentaje correspondiente, o sea el 30% indiviso. El restante 70% se aportaría a la sociedad de gananciales por causa onerosa (previsible pago ganancial). El piso quedaría registrado como privativo de él, en cuanto a un 30%, y, ganancial de los dos, en cuanto al restante 70%. Para venderlo, hipotecarlo, darlo etc., sería indispensable la firma de ambos.

No hay prisa. Por un lado, existe la protección económica, ya señalada, para los gastos hechos de buena fe; por otro, la protección especial que la ley da al “domicilio conyugal”, si ese es el caso: caso de ruptura el juez puede asignar su uso al cónyuge no-titular (sobre todo si le asigna la custodia de los hijos); además, para disponer de él, se requiere el consentimiento de ambos cónyuges, consentimiento que puedes condicionar al reconocimiento del “valor” de tu aportación. A las malas, ese reconocimiento se podría obtener también por vía judicial.


Espero que estéis “a las buenas” para siempre.

La llamada "casa de Colón". El Almirante hizo escala en Las Palmas y se supone que descabezó aquí un sueñecito...

martes, 12 de diciembre de 2017

EL PRELEGADO

Casa de Galdós en Las Palmas

Pregunta pública a “Formulario de Contacto”: De tres hijos, uno ha sido apartado y el causante, en su último testamento, lega un piso* a cada uno de los dos restantes a los que instituye herederos conjuntamente. Se cuestiona si el hijo apartado debe intervenir en la adjudicación de herencia o, si los dos restantes deben aceptar conjuntamente. Se extraña el consultante de que se pueda ser legatario y heredero a la vez.

(*hablo de “pisos” en vez de “inmuebles” por ser más visual)

Respuesta:

El apartado está apartado y, dicho a lo bruto, ya no pinta nada. Nos quedan los otros dos hijos.

El testador ha querido hacer un legado a cada uno de ellos, y también que su personalidad se “continúe” (eso es un heredero: un “continuador de la persona difunta”) en esos mismos dos hijos. El legado es una especie de regalo que programa el testador para después de su muerte; por eso, es necesario que te lo entregue el continuador de su personalidad, que es el heredero/s. Así pues, esos pisos sólo se podrán registrar mediante una “escritura de entrega” otorgada por los dos (¡los dos!) herederos a favor de los dos legatarios. Esta figura, el legado al heredero, se llama prelegado.

Si el testador hubiera querido que cada uno de los hijos remanentes se apoderase y registrase lo suyo, sin intervención del otro, debería haber otorgado un “Testamento-Partija”, en el que dejase adjudicado detalladamente a cada uno lo que le corresponda. Al hijo Manolo el piso en calle del Pez, el prado Braña y la mitad de la cuenta en Abanca; y al hijo Pepe, el piso en calle del Gato, el labradío Nabal y la otra mitad de la cuenta.

O sea que en el caso que nos ocupa tienen que otorgar “escritura de entrega” Manolo y Pepe, juntos. Los dos. Deberán hacerse entrega y recepción de los pisos respectivamente legados y, en cuanto al resto de los bienes (leiras, cuentas, participaciones…), como “continuadores” del finado, habrá que repartirlos, porque antes eran de uno sólo (el difunto) y no hacía falta, pero ahora son de dos.

  Si no se ponen de acuerdo en el reparto del resto, cualquiera de ellos puede pedir al Notario que saque perito, vía internet, de una lista oficial. Lo que el perito decida es válido aunque siga el desacuerdo, una vez aprobado por el Notario que comprueba que no existan desigualdades groseras.


No se me ocurre nada más.

lunes, 11 de diciembre de 2017

LIQUIDACIÓN FISCAL DE LA LEGÍTIMA GALLEGA

Casco antiguo de Las Palmas de Gran Canaria

Pregunta pública a “Formulario de contacto”: Siendo el legitimario, conforme al c.c. Gallego, un mero acreedor ¿debe liquidar el impuesto de sucesiones? Y, en caso afirmativo, ¿en qué momento? Siendo el plazo para el pago de la legítima 1 año desde que se reclama, y siendo el plazo para el pago del IS 6 meses desde el fallecimiento del testador... ¿cuándo debe pagar y cuanto si no sabe cómo le van a pagar, es decir, en bienes hereditarios o dinero? El planteamiento de la liquidación del impuesto cambia en función de “él que”, es decir, si va a heredar un bien que luego va a vender, por ejemplo, le interesa liquidar ese bien por un valor “en venta”, acogiéndose a la exención de 400 mil € para, tras la venta del mismo, pagar menos plusvalía.

Respuesta:
Antes de responder, Jacques siempre recuerda que aquí se formulan ideas generales de sentido común, que no siempre se ajustan al caso concreto, que sólo el asesor personal puede calibrar a la vista de todo el papeleo. Yendo al grano:

--¿Debe el legitimario liquidar sucesiones? Sí. El art. 5.a de la Ley del impuesto de Sucesiones dice que está obligado al pago, a título de contribuyente, toda aquella persona física que reciba algo de alguien por causa de muerte.

--¿En qué momento? Si no quieres disgustos, en el que señalan los arts. 67 y 68 del Reglamento del impuesto, o sea hasta un año después del fallecimiento. Es decir, en el plazo de seis meses, prorrogables por otros seis si, dentro de los cinco primeros, se solicita la prórroga indicando el “motivo”, que muy bien podría ser el de “imposibilidad de cálculo del crédito legitimario por no haber efectuado el heredero la elección del art. 246 de la ley de Galicia”.

Si se teme algún problema con los plazos un programa podría ser: A los 3 o 4 meses del óbito y, en todo caso, dentro de los 5 primeros, es conveniente solicitar al heredero por cualquier medio que deje constancia de la recepción (burofax…) la identificación y valoración de los bienes previstos para pago. Si sigue el problema (es decir, tramitada la prórroga por ese motivo), dentro de los 6 meses siguientes a los 6 primeros, lo procedente es efectuar el requerimiento notarial del art. 249.2 de la Ley, es decir exigir al heredero que formalice el inventario y valoración de los bienes, distinguiendo los “elegidos” para pago de legitimas. Ni aun así podremos obligarle a que lo haga con una pistola en la sien, pero al menos, en tal caso, se podrá exigirle que indemnice los daños y perjuicios causados, incluido el lucro cesante porque “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado” (1902CC).

Debe quedar clara la distinta posición jurídica del heredero (continúa la personalidad del difunto) de la del legitimario (la de un acreedor ordinario): es dudoso que la conveniencia del legitimario sea la guía para interpretar las cuestiones que vayan surgiendo. Al heredero le corresponde la iniciativa de valorar la herencia –activo menos pasivo, computación e imputación- y, en consecuencia, las legítimas. Ello no quiere decir que sea obligatorio para el legitimario estar de acuerdo con la misma, existiendo abundante jurisprudencia sobre ello (por ej. S T.S.J. de Madrid de 05/09/2016 rebajó la valoración fiscal en un supuesto en que, la “elección” del heredero, recayó en unos créditos que, en la práctica, eran incobrables). Más arriesgada parece la operación de sobrevalorar la legítima para evitar plusvalías, sin acuerdo entre las partes, pues en tal caso, por el efecto confesorio, podríamos encontrarnos con que, en vez del 50% de un piso, nos corresponda solo el 30%, valga el caso.

En un supuesto de contumacia del heredero en omitir la “elección y valoración”, podría el legitimario hacer una liquidación fiscal preventiva de su crédito, asumiendo los riesgos correspondientes que pueden ser elevados. No olvidemos que la valoración puede actuar en un doble sentido: como base fiscal y como importe de la deuda a cobrar.

A modo de conclusión: Al heredero, estimulado en su caso por el legitimario, corresponde la iniciativa de la elección y valoración de los bienes, asumiendo las posibles consecuencias gravosas de sus acciones u omisiones. A falta de acuerdo del legitimario con los valores, puede este acudir al juzgado a instar la valoración pericial. Si es el legitimario el que motu propio estima el valor de su crédito, asume a su vez los riesgos correspondientes.  

P.D.-
-En teoría, el valor del crédito es el mismo, se pague en bienes o en metálico, sea hereditario o del bolsillo. Si el líquido son 200.000, el cuarto son 50.000, se incluyan acciones, pisos, libretas o lo que sea. Pero lo cierto es que Facenda quiere saber “el cómo” para echar sus cuentas.

-No se debe confundir la adquisición mortis causa de un crédito con el pago del mismo. Este puede producirse legalmente en el plazo de 1 año (250LG) o de 51 años (esposos que testan que la legítima conjunta se paga sólo con  bienes del último en fallecer. Esposo muere a los 40 y viuda a los 90, que es a partir de cuándo se computa el año -282LG-). También podría ser que la legítima estuviese gravada con usufructo vidual, en cuyo caso el derecho del legitimario es reduce al de solicitar aval o fianza (231LG). Pero, a salvo de mejor criterio de tú asesor fiscal, el hecho imponible es la adquisición del crédito (que puede pagarse a su vez con otro crédito, como vimos), no su pago.

-Si te digo que lo mejor es “ir de acuerdo”, seguro que me alabarías por mis extraordinarias dotes de inteligencia. Va, mejor no lo digo.

Camarote de Cristóbal Colón.

Laguna de la última aguada

Las Palmas vieja, una ciudad colonial que recuerda a San Juan de Puerto Rico, mejor el original canario que la copia. A no perderse la "casa de Colón"; y, para los antediluvianos aficionados a la lectura será una gozada la "casa de Galdós".
 En la laguna de Maspalomas hizo aguada Colón en su 4º viaje; a día de hoy sólo las garzas reales están autorizadas a disfrutar del líquido elemento. Una visita indispensable.

viernes, 1 de diciembre de 2017

EL LEGATARIO REMOLÓN

O Cebreiro, donde transcurre "Sopa de Sesos"

Consulta pública al “Formulario de Contacto”: De 3 hermanos, uno ha sido instituído heredero, asignándose legados a los otros 2. El heredero ha aceptado y otorgado la entrega de los legados, aun pendiente de aceptación. ¿Perjudica al heredero si los legatarios repudian a los 5/10 años o más? ¿Cómo se les puede obligar a pronunciarse?

Respuesta:

El legatario es el titular de la cosa legada desde el momento de la muerte del testador, es decir que no hace falta que lo acepte, como una herencia, sin perjuicio de que pueda repudiarlo. De hecho, el simple testamento es título válido a su favor para prescribir bienes. Es decir,
la cosa legada está más del lado del legatario que del heredero.

La aceptación del legado simplemente implica la renuncia del derecho a repudiar. Pero si no se produce tal aceptación, sin duda se crea una situación incómoda para el heredero, siempre pendiente de una repudiación intempestiva que refundiría el legado en la herencia y podría acarrearle una gravosa liquidación fiscal. Preguntas ¿cómo perjudica al heredero que los legatarios repudien al cabo de 5,10 o más años? y la respuesta es: “Mucho”. La repudiación hecha después de prescrito el impuesto (en principio, a los 4 años y 6 meses del óbito) se reputa a efectos fiscales como donación, cuyo impuesto debe pagar el beneficiado por la renuncia. Es una especie de desprescripción.

¿Que puede hacer el heredero preocupado por tal situación? Creo que lo primero es tenerlo claro: si uno no quiere ser dueño de algo es difícil que puedan obligarle. Las donaciones deben ser aceptadas. Distinto es si nadamos entre dos aguas, es decir realizando actos posesorios o aspirando a hacerlos.

Si de lo que se trata es de "apartarse" radicalmente de los bienes legados, un programa podría ser:


--La escritura de entrega del bien legado, pendiente de aceptación por el legatario, no es un mal comienzo.

--Alternativa y/o complementariamente se puede INTERPELAR notarialmente al legatario conforme al 1005CC con lo que en el plazo de 30 días, o repudia, o se entiende que ha aceptado, de lo que se le advierte.
Se acabaron las dudas. El código sólo considera interpelables a los herederos, pero acertadamente  el Notario José Carmelo Llopis no ve inconveniente en que el interpelado sea un legatario y el requirente un heredero por las importantes consecuencias que eso puede tener en la masa hereditaria, por ejemplo si se refunde. Además, dice, si la finalidad es que finalicen las situaciones de indeterminación en los llamamientos y delaciones hereditarias, el 1005 debe ser aplicado por analogía de concepto (click a Carmelo Llopis). A lo que Jacques Millot podría añadir que en Galicia los legatarios hacen mayoría para la Partición (nuestra ley habla de "partícipes" no de herederos) por lo que es de sentido común  saber si están o no están. Añado que la doctrina acude supletoriamente para la aceptación y repudiación del legado a las reglas de la herencia; y que el derecho que se nos parece (Cataluña) así lo explícita en el art 427 del Libro IV.

--Y ya, con una diligencia exquisita por parte del heredero, si a pesar de todo el legatario renuncia extemporáneamente, podría hacerlo también el heredero (renunciar al legado no a la herencia, lo que el CC permite) a los efectos que fueren pertinentes, ya que podría entenderse que el legado refundido se recibe a título particular, como prelegado, con sus gravámenes, condiciones, etc.

--A todo esto, nadie puede garantizarte que Facenda no te gire a pesar de todo, de todo, de todo (and more, and more), una liquidación de Donaciones por "refundición por renuncia de legado". Pero en tal caso tendrás todo un arsenal para recurrir alegando el famoso art. 31.1 CE, el de la capacidad económica: si no hay bien, no hay impuesto.


Si quieres apartarte de unos bienes que no te han dejado, tienes varios expedientes para dejar clara tu postura. Pero si realizas actos posesorios como cobrar alquileres, no podrás eludir las responsabilidades derivadas de tu aceptación tácita, si los bienes te revierten por renuncia del legatario.


Salvo mejor opinión.